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Pinceladas que Honran el Recuerdo y Florecen hacia el Futuro.

Esmeralda y el Arte de Volver a Empezar
18 de octubre de 2025 por
Pinceladas que Honran el Recuerdo y Florecen hacia el Futuro.
Artiumlabs
| 3 Comentarios

Hay historias que no se cuentan con palabras, sino con colores.

Historias que nacen en la infancia, se pausan en el dolor y renacen con una fuerza inspiradora.

Hoy, abrimos una ventana al alma de Esmeralda, una joven artista de 23 años de Cobán, Alta Verapaz, cuyo viaje con el pincel es un testimonio de resiliencia, amor y el poder sanador del arte. 

— "Me estoy adentrando ahorita en el mundo artístico". 

  

Las Raíces de una Pasión

Nos dice con una humildad que esconde una pasión que la acompaña desde niña.

El talento de Esmeralda floreció temprano. A los seis años, sus manos ya encontraban en el dibujo un lenguaje propio. Su habilidad era tan natural que incluso sus maestras dudaban. —"¿Usted lo dibujó?", le preguntaban con incredulidad, pidiéndole que demostrara que no era un simple trazo repasado. Era su don innato manifestándose.

En ese despertar artístico, una figura fue fundamental: su tío. Él no solo creía en ella, sino que la impulsaba a ser más. —"Dibuja, dibuja", le decía, convirtiéndose en su mayor animador. Él veía en ella a la artista que llegaría a ser y, con orgullo, colgaba cada uno de sus dibujos en las paredes de su casa, convirtiéndolas en la primera galería de Esmeralda. 

—"Yo siempre le prometía que lo iba a hacer por él", 

Recuerda con cariño.


El Silencio del Pincel

Sin embargo, la vida a veces nos obliga a soltar el pincel. A los 15 años, tras la partida de su tío, el color se desvaneció del mundo de Esmeralda. 

La figura que la animaba ya no estaba, y con él, se fue la motivación. G uardó sus pinceles y el arte quedó en silencio. Fue una pausa larga, un tiempo de duelo que la alejó de los lienzos, un camino que hoy mira con una mezcla de nostalgia y comprensión.

Pero las promesas hechas con el corazón nunca mueren.

Años después, a través de sueños y un anhelo persistente, Esmeralda sintió el llamado de volver. Y así, decidió retomar el camino, esta vez no solo por ella, sino por él.

—"Me han dicho que es como una señal de que todavía está como que ahí, queriendo que yo haga las cosas", 


Un Lienzo para Sanar y Honrar

Hoy, el arte de Esmeralda es un refugio. En un mundo que a menudo se siente estresante, la pintura es su calma, su forma de desahogo.

—"En las pinturas siento que me desestreso, me calma hacerlos".

Sus obras, llenas de paisajes y atardeceres vibrantes, son un reflejo de esa paz que busca y que comparte a través del acrílico. Y en cada pincelada de flores que plasma, hay un eco de otro amor familiar: 

El de su abuela por las plantas. Esmeralda describe con admiración —"esa buena mano" que hace que todo lo que siembra florezca." Así como su tío creyó en su arte, su abuela le enseñó que la belleza requiere paciencia y cuidado. Aunque el jardín familiar ya no es lo que era, Esmeralda sigue cultivando esa misma dedicación en sus lienzos, convirtiendo cada cuadro en un jardín que nunca se marchita. Sus pinturas no son solo paisajes; son la continuación de esas raíces familiares que la sostienen.

El proceso de Esmeralda es tan intenso como su historia. Trabaja hasta los domingos, por lo que las madrugadas son su único refugio creativo.

—"Pinto de noche, cuando hay silencio. A veces entro en hiperfoco y una obra puede salir en horas"

Son esos momentos robados al cansancio donde el acrílico cobra vida bajo sus manos. Pinta desde la experiencia, desde lo vivido, y aunque anhela explorar nuevas técnicas y materiales, la realidad económica le pone límites. Pero lejos de desanimarla, esa restricción afila su creatividad: cada lienzo es una victoria, cada color una forma de decir "aquí estoy, todavía creando".



Una Artista en Plena Floración

El viaje de Esmeralda es una obra en progreso, y eso es lo que lo hace tan auténtico. Desde su amor por el claroscuro y su fascinación por la estética de los tatuajes.

Afirma con una sonrisa. —"algún día voy a ser tatuadora". 

Hasta sus paisajes llenos de luz, Esmeralda está explorando, experimentando y reencontrándose.

Su historia nos recuerda que nunca es tarde para volver a empezar. Que el arte puede ser un puente para conectar con quienes ya no están, un bálsamo para sanar las heridas y un campo fértil para sembrar nuevos sueños.

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El trabajo de Esmeralda es mucho más que técnica y color; es el testimonio de un corazón valiente que encontró en el arte la forma de transformar el dolor en belleza y la ausencia en inspiración.  Su historia nos planta una pregunta incómoda pero necesaria: ¿Qué promesas has dejado en pausa? ¿Qué talento duerme en ti esperando que le des permiso de regresar?



Pinceladas que Honran el Recuerdo y Florecen hacia el Futuro.
Artiumlabs 18 de octubre de 2025
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